
En la tarde del pasado miércoles, volví a la Biblioteca Municipal de Pozoblanco después de que ya hubiera presentado allí «Entre hilos de silencio» en junio del año pasado, nada más salir publicada. En esta ocasión, el encuentro estaba organizado por los grupos de lectura que ya la habían leído. Fueron muchas las preguntas que formularon y los detalles de los que hablamos. Descubrir sus aportaciones y sus buenas valoraciones de la lectura resultó enriqueceder, como siempre, a la vez que me produjo una inmensa satisfacción y aliento para continuar en este mundo de letras.
El calor que recibí fue muy gratificante para mí. Me sentí arropada y querida en mi pueblo, cosa que agradezco de corazón; aunque tengo que aclarar que el cariño es recíproco, por supuesto.
Espero volver con nuevos proyectos, o sin ellos, porque es un placer adentrarse en el entorno que ofrece la biblioteca y quienes trabajan en ella.
¡Gracias!

